martes, 6 de noviembre de 2012

La historia no perdona mitos.



Me salgo un momento del tema para presentaros este comentario de una noticia de la web de "El Economista" Espero que me perdonen mis legiones de lectores (JAJAJA)

"Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el
Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare , Sopa de Cabra, Els Pets,
Els Caçafantasmes, "Regreso al Futuro". Veíamos la predicción del tiempo en la
TV 3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.
En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el
emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela
de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera ( la Senyera ). Los
domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia , y daba
gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano.
En Navidad hacíamos cagar al "Tió", y poníamos un "Caganer" con barretina en
el Nacimiento. Así, disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como
Dios manda. En la primavera cogíamos las Xirucas ( *Chirucas , marca de
calzado *], y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas
y sierras, en nuestra tierra. Celebrábamos la "Diada", con ánimo de no
olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.
Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la
Caixa , el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué
más queremos? Pues queremos, queremos, queremos.

Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y
descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán. Que
también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es
tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente
una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda
Cataluña). Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el
Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue
contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además,
hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz
de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata). Descubres que la
sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se
llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un
comandante del Ejército español. Se la inventaron, porque no podía ser que la
jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco
podía serlo el baile denominado "El Españolito". Por eso se inventaron la
sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional
inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.

Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que
Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos
candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin
descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y
otro de la de Austria (de tierras germánicas). En todos los territorios de la
Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá
y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan
venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró
nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de

Cataluña. La Diada , otro mito.

Descubres que el "Caganet" del belén es una "tradición" que no se generaliza
hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el "Tió" es otra milonga identitarias
y absurda. La Navidad catalana, otro mito.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han tomado el pelo. No nos han
educado, sino adoctrinado. Que nos han alimentado, sin darnos cuenta, de una
"ideología total" que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca
todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto,
y determinar qué está bien o mal. Te das cuenta que [los nacionalistas] nos
han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o
falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología.

Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración
de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, [los catalanes]
podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.

Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la
estupidez y el aldeanismo. Si estás de acuerdo difúndelo para conocimiento de
todos."

lunes, 14 de mayo de 2012

Libertad.

Estos versos robados no son más que la confirmación de lo obvio. Aquí se constata que hoy, en este día, he aprendido a sufrir sin que tú tengas la culpa, ahora sufro por otras metas, y ha sido enormemente poético que me haya dado cuenta de eso hoy, ha sido como una revelación, una catarsis.

Porque me he liberado de tus cadenas para coger otras, en lo que supone mi más dulce condena. Ahora mis penas son mías y de nadie más. No hay nada más bello que tener el control sobre el propio sufrimiento.

Ahora me siento libre, enteramente libre, libre para errar, libre para sufrir, libre para dejar que mis desaciertos me moldeen, libre para ser lo que la vida haga de mí, siento como si el libre albedrío lloviese sobre mí y me hiciese más puro, más miserable, más humano. 


lunes, 30 de abril de 2012

Malas personas.

Ya lo decía Tyler Durden: “Somos la mierda cantante y danzante del mundo” somos mierda, sí. Todos, sin excepción alguna, somos un conglomerado de frustraciones, traumas, filias, fobias, malas artes y otros deshechos de la condición humana, bueno, más que desechos son rasgos definitorios, pues lo que nos hace humanos es nuestra capacidad de engañar, mentir, y, en general, de ser malvados. Ningún otro ser vivo de los que moran en nuestro amado y maltratado planeta tiene esa capacidad para ser destructivo con sus congéneres y el resto de especies. Lo que mueve a los animales a realizar sus acciones es puro instinto, lo que nos lleva a afirmar sin ningún atisbo de duda no hay mal en sus corazones. Todas las especies cumplen el ciclo de la vida, salvo la humana. Los animales y las plantas viven en armonía con el resto de la naturaleza, y diréis: “No! Estás equivocado! Lo que nos distingue de los animales y las plantas es nuestra inteligencia. ” Pues os diré que tenéis toda la razón. La inteligencia del hombre no solo nos ha proporcionado todos los avances y el dominio físico sobre el resto de especies, pero de una forma paradójica, somos los últimos seres vivos en dominio moral. Y encima nuestra soberbia nos lleva a decir que somos la especie superior, “Los elegidos de Dios” Manda huevos.

De todos los rincones oscuros de nuestra mente que he mencionado antes, hay unos cuantos que sobresalen y envuelven al resto: La falsedad, la hipocresía y la soberbia. Todas las personas somos falsas, soberbias e hipócritas en el momento en el que nos calificamos de buenas personas. ESO NO EXISTE. Y lo digo así, tal cual, sin cortarme un pelo. Nadie es bueno, y lo peor de todo, es que todo el mundo se empeña en serlo. Pues bien señoras y señores, ese es el peor pecado.

Me producen un odio y una repulsión permanente aquellas personas que pese a ser tan miserables como el resto, se empeñan en tapar su bajeza mediante engaños. Los seres humanos somos malvados, no me cansaré de repetirlo, y no hay engaño que valga. Todo termina saliendo, y es doloroso. Muchos afirman ser buenas personas, pero solo eso es un intento patético de autoconvicción para sentirse mejor con uno mismo.

Lo mejor que podemos hacer es no esperar nada bueno de nadie, Asumir a nuestro oscuro pasajero e intentar sacarle el máximo provecho para estar en paz con nosotros mismos y dejarnos de chorradas hipócritas sobre la condición humana.

domingo, 22 de abril de 2012

Cambiar.

Determinados momentos en la vida de una persona nunca se olvidan, en mi caso, al ser una persona muy reacia a los cambios, esos grandes momentos que nunca conseguiré olvidar son los grandes cambios que han ido aconteciendo en mi vida.

Porque sí, soy reacio a los cambios, me cuesta muchísimo, ahora mismo no estoy en un buen momento de mi vida, y aún así, si se me presentase una ocasión para mejorar, me costaría muchísimo decidirme y lanzarme a ello. Es por eso que el pasado sólo me recuerda a esos momentos en los que no quise cambiar por mucho que el mundo me obligaba a ello. Me encanta la rutina, me encanta ver mi vida pasar sin sobresaltos, lenta pero segura, sabiendo que encontraré más allá como si de un río pequeño se tratase, pocas curvas, el agua tranquila y pausada, sabiendo de donde viene y adonde irá. Pero la vida no está hecha para prevalecer en un estado perpetuo de calma. La vida es cambio, conflicto e imprevisibilidad. Un día estás bien y al otro mal, para volver a estar bien. Yo no estoy hecho para esto, pero seguiré luchando, seguiré luchando para encontrar esa situación que me permita sentarme a hacer planes de futuro sin pensar en variables, seguiré esperando esa vida en la que sepa que puedo esperar de mí y de ella.


Dije al principio que los grandes cambios en mi vida eran lo que más me atormentaba, y es cierto, a la mayoría de las personas las definen sus experiencias, sus vivencias, y la gente con quien se relaciona, a mí por el contrario, me definen los cambios en mi vida, y las personas que han conseguido influir en mí lo suficiente para que mi vida cambiase por sus acciones.

Ahora no sé donde estoy, estoy en medio de un cambio, un cambio que dura ya seis meses, pero cuya naturaleza aún me es esquiva, no sé adonde se dirige mi vida, pero sea lo que sea, supondrá un cambio, y por si no había quedado claro, ODIO CAMBIAR.

martes, 17 de abril de 2012

Pregunta.

Toda mi vida he pensado que aquellos que vivían en la ignorancia eran muy felices, que el desconocimiento les hacía seres inocuos a las desgracias del mundo, pero la vida me ha enseñado de golpe y porrazo que eso no es así.
Se puede vivir sin saber, sí, incluso aquellos que viven llevando una existencia sencilla al margen de los grandes secretos del mundo, ocupándose de sus propios asuntos, consiguen una especie de paz parecida a la felicidad.
El secreto de las ansias de saber, de la curiosidad, es algo tan inherente en el ser humano que es lo que nos define como especie, todo empieza con un simple ¿por qué? y eso nos lleva a descubrir nuevas preguntas, hasta que al final, llegamos a una pregunta que nos es imposible contestar. Esa pregunta entonces se convierte en nuestro mantra, en nuestra razón de ser, en lo que nos mueve en la vida, y la desesperación por no poderla contestar nos corroe por dentro.
Yo tengo una pregunta, tan sencilla que os haría reír si os la hiciese, pero os juro que no me deja dormir por las noches, que la tengo presente en cada momento de mi vida. No paro de pensar en ella, y lo cierto es que se me han ocurrido mil y una posibles respuestas al respecto, pero ninguna me convence. ¿Significa eso que ninguna de ellas es la respuesta correcta? puede que todas sean correctas, o quizás ninguna. Lo que la vida me ha enseñado, sin embargo, es que no hay mejor respuesta que aquella que no suscita más preguntas, y ninguna de mis posibles respuestas a La Pregunta hace otra cosa que plantearme nuevos interrogantes, y eso es lo que estoy buscando, una respuesta que aplaque por fin mis ganas de saber.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Hechos inalcanzables.

Dicen los dichos que no hay que rendirse nunca, que siempre hay que luchar, que la esperanza es lo último que hay que perder, que siempre hay que seguir intentándolo. Sin embargo, el ser humano es imperfecto, y yo soy el más humano de todos los seres imperfectos.

Estoy cansado de luchar, de intentarlo, he perdido la esperanza. Hay barreras en la vida que simplemente no se pueden superar: La muerte, el desamor... y yo estoy frente a una de ellas. La he visto frente a mí, me he medido con ella y he perdido. Una vez, 2 veces, hasta este momento, en el que me planteo capitular. Siempre que esta situación me ha tumbado, me he levantado para seguir peleando, cada vez que una voz en mi cabeza me decía que esto era imposible, no le he hecho caso. Pero pese a toda mi pelea, el muro no se ha movido, la situación no ha cambiado un ápice, y yo ya he andado todo lo que podía andar. 

Ahora te hablo directamente a ti: Las expectativas que tengo ahora mismo al respecto no son nada alentadoras, Lo he intentado todo, he perdido muchas esperanzas en este camino, he cedido en todos los aspectos, a todas tus exigencias pero no veo ningún resquicio por donde poder meterme, ningún hilo del que tirar para volver a parte de lo que fue la mejor época de mi vida. Dame una señal.